Para lograr el desarrollo sostenible será necesario abordar también las desigualdades sociales

Desde la intempestiva llegada del coronavirus la palabra crisis ha teñido todos los discursos. Las administraciones, los organismos internacionales y el sector académico hablan de una gran crisis sistémica: crisis sanitaria, económica y financiera, una crisis climática y una crisis de la naturaleza. La Agencia Europea del Medioambiente (AEMA) ha publicado un informe en el cual sostiene que, en última instancia, todas las crisis de las que hablamos cotidianamente son síntomas del mismo problema: la insostenibilidad de nuestro modo de producción y consumo. En un mundo ya desigual, la pandemia no ha hecho más que poner de manifiesto la fragilidad sistémica de nuestra sociedad y economía mundiales con todas sus falencias.

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