Más allá de la ciudad: así serán los hospitales, las fábricas y las casas inteligentes

El mundo digital y el físico no son compartimentos estancos, ambos están conectados por cables invisibles de datos. Es en esa tierra de nadie, a medio camino entre lo tangible y lo etéreo, donde se mueve el internet de las cosas. Puede que reciba menos titulares que otras tecnologías, pero sin hacer mucho ruido está cambiando nuestra forma de vivir. Objetos tan cotidianos como aspiradoras, relojes, altavoces, bombillas o electrodomésticos se han empezado a conectar a internet, se han vuelto inteligentes. Y han abierto una brecha en el mundo físico, desde la cual nos asomamos al futuro.

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