Cuando se introdujo el coche en las ciudades no había señales de tráfico ni normas de seguridad vial. Los accidentes de tráfico empezaron a acumularse y la gente le echó la culpa a las máquinas. Proyectaron sobre ellas rasgos antropomorfizantes. Había fallos judiciales sobre si los automóviles eran seres morales o no. Hubo un debate social sobre su responsabilidad en los accidentes. Era una locura. “Estamos en una situación que recuerda un poco a aquel momento”, aseguró Lorena Jaume-Palasí en el evento Retina SQL. Esta investigadora en la Universidad libre de Berlín cree que la sociedad está antropomorfizando a los algoritmos, debatiendo sobre la moral de fórmulas matemáticas.

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